lunes, 19 de marzo de 2018

Cascadas de Cogne, Alpes Italianos


*Día 29 de Enero del 2018:

Esta vez, el Equipo de Jóvenes Alpinistas Madrileño coge un avión rumbo a Italia. Nos llevan a escalar las conocidas cascadas de hielo de Cogne.
El grupo se compone de Roberto, Marina, Talo, Saul, Cris, Gabo, Carlos y yo. Y como técnicos nos acompañan Nacho Burgués, Pablo Herráez, Israel Blanco y Pablo Velasco. A parte nos acompañan el presidente de la federación madrileña José Luís Rubayo y su secretario Carlos, que se lo toman como un viaje de vacaciones.
El Equipo de Jóvenes Alpinistas Madrileño a falta de Rober y Pablo, que vienen desde Chamonix en Coche

Tras un día de viaje y compras, nos repartimos todos en tres casas alquiladas por airbnb.


*Día 30 de Enero del 2018:

Primera jornada en Cogne. Yo hago cordada con Rober y Pablo Velasco. Nos metemos en la Flash Estivo por la variante de IV. Una cascada de cuatro largos de los cuales Rober se hace el primero, yo los dos siguientes, y Pablo el último de todos.





A la derecha, podemos seguir la pista a nuestros compañeros: Cris, Gabo y Pablo Herráez, mientras escalan la cascada Fiumatta.

Mientras tanto, Mrina, Carlos, Talo y Saul, se fueron con Isra a escalar la Monday Money. Nacho venía malito y tuvo que quedarse en la casa para recuperarse.

*Día 31 de Enero del 2018:


Rober y yo nos fuimos con Nacho a la Monday Money. Una cascada de tres largos con tramos bastante verticales. Se suponía que era un IV+ pero se encontraba extremadamente picada y parecía una auténtica escalera.
Javi Guzman escalando la cascada de Monday Money. Cogne, Alpes Italianos

Talo, Saul, Carlos y Marina se fueron a hacer la Patri.



*Día 1 de Febrero del 2018:

Entre todos escalamos las cascadas: Sodoma, Gomorra, Hacherote y Patri. A Rober y a mí nos tocó esta última. Era estilo barranco, con campas largas a recorrer entre cascada y cascada. El último largo muy guapo, pero muy picado también. Se quedaba lejos del V grado.


*Día 2 de Febrero del 2018:

Escalamos las cascadas Trip in the night, Antares, Lillaz y Loie.


Mont Blanc visto desde Italia



*Día 3 de Febrero del 2018:

Y antes de volver a Madrid escalamos la Pattinaggio Artistico, Stella Artice y Jedi Master.





Esta fue una semanita intensa y desde luego constructiva. Pudimos aprender bastante de los técnicos y disfrutar al máximo de un viaje financiado por la federación madrileña de montañismo.
El hielo y las actividades estuvieron muy bien, pero lo que mejor estuvo con diferencia, fue poder compartir una semana de emociones, desconexión y aventura con buenos amigos. Gracias chicos. 


Montes Tatras, Polonia

En esta ocasión nos hemos juntado cuatro personas para dirigirnos a un lugar de terreno de aventura poco conocido. “Los Montes Tatras” en Polonia. El equipo lo componemos: Fati, Diego, Vicky y yo.

Ninguno de nosotros conoce esta cordillera, pero venimos con buenas referencias. Es un lugar barato y con una cordillera preciosa e ideal para la práctica del esquí de montaña. Muy cómoda en cuanto a su accesibilidad y con unas condiciones invernales potentes para no llegar a medir más de 2.500 m de altitud.

*Días 4 y 5 de Enero del 2018:

Volamos a Krakovia, donde dormiremos una noche y podremos visitar la antigua ciudad.



El casco antiguo es precioso, lo tienen muy bien cuidado y está lleno de historia. Algunos edificios tienen más de 800 años de antigüedad. Paseamos por las calles, visitamos varias iglesias entre otros monumentos y pasamos buen rato en el mercado medieval, donde pudimos probar la comida que cocinaban a la brasa y el típico vino caliente que tanto les gusta a los polacos. Fue un día algo largo para mí, pero completamente aprovechado.

Ya con la suficiente dosis cultural del lugar ponemos rumbo a las montañas en nuestro cochecito de alquiler.
A las 17:30 ya era casi de noche. Llegamos a nuestra calentita casa de madera en Zakopane, y después de hacer unas compras, nos ponemos a tramar el quehacer del día siguiente.

*Día 6 de Enero del 2018:

En este primer día fuimos de novatos totales y sin enterarnos mucho, a ver qué actividad de esquí nos salía sobre la marcha. Tras aparcar el coche dimos con un grupo de personas que llevaban guía, y este nos recomendó una ruta fácil para el primer día.


Esta ruta comenzaba por unas pistas de esquí, para continuar por el fondo de valle que terminaban ascendiendo a una loma que continuaba por una pequeña cuerda hasta la cumbre del Giewont, 1895 m.


En la bajada la nieve estaba regular para esquiar.


*Día 7 de Enero del 2018:

Mirando el mapa, localizamos lo que parecía una ascensión interesante a un pico llamado Wolowiec 2063 m.
Para llegar hasta el sendero que nos adentraría en el bosque, antes había que caminar 10 kilómetros de pista, pero por suerte y para nuestra sorpresa, a la entrada del parque dimos con unos trineos a caballo que nos podían acercar por 80 Zlotis, el equivalente a 20€ a pagar entre los cuatro. Y desde luego que nos compensaba ahorrarnos aquel desgaste físico por 5€. Además la experiencia estuvo bien chula.



La aproximación fue algo larga pero bastante cómoda por lo general. Tuvimos una cuesta final algo más dura donde cambiamos esquís por crampones para recorrer el cordal hasta la cima.

 


¡Cima!, El polaco al que le pedimos que nos hiciera la foto no se esmeró demasiado… jeje

En la bajada el cielo se encontraba bastante cerrado a nuestra altura y tuvimos que ir muy pegados entre nosotros para no perdernos de vista.
Me sorprendía ver aquí en los Tatras bastante gente haciendo montañismo, pero nadie con esquís. Ellos iban hundiéndose en la nieve en vez de flotar por encima, y con el potencial de estas montañas para el esquí, era algo que me extrañaba.

*Entre los días 8 y 12 de Enero del 2018:

En los siguientes días nos hinchamos a hacer ascensiones en el día. Muchas veces la nieve no era la mejor para esquiar, pero las sensaciones de vernos en aquel paisaje y en su mayoría de veces nosotros solos, no tenía precio. El grupo se iba haciendo fuerte, y con el paso de los días mejorábamos el ritmo. Entre otras actividades nos cruzamos un par de días a Eslovaquia. Uno de ellos, fuimos a un pequeño sector de escalada en hielo para variar un poco.

El hielo no estaba muy bueno, por lo que en la mayoría de vías escalamos con la cuerda por encima.
El otro día de Eslovaquia, subimos mitad con esquís, mitad con crampones y piolet, al pico Salatín 2048 m. Una bonita cumbre blanca, con muy buenas vistas, y perfecta para celebrar el cumpleaños de Diego. Aquí arriba le hicimos soplar unas velas que Fati pinchó en un dónuts.



Pero la travesía más espectacular de todas y con diferencia, fue la que hicimos al Kondracka Kopa 2005 m. Aquella mañana parecía presentarse un cielo muy cerrado. Nos notábamos perezosos, e incluso cerca estuvimos de darnos media vuelta a la altura del refugio. Menos mal que nadie manifestó en voz alta la idea y todos seguimos foqueando, porque llegando a la primera loma, salimos de aquel clima oscuro y borroso para entrar en un mundo paradisíaco.





También tuvimos tiempo para descansar, y uno de los días de reposo lo aprovechamos para trasladarnos dos horas en coche y visitar Auschwitz, el cementerio más grande del mundo, y donde se llevó a cabo el genocidio más macabro de la historia. Nos impactó mucho ver lo que un grupo de mentes enfermas como los nazis hicieron hace pocos años en este lugar. Algo realmente difícil de concebir. 

*Día: 13 de Enero del 2018:

Una motivación común tiene excitado al grupo. Tenemos la ilusión de ascender la montaña más alta de Polonia, el Risy 2503 m. Para practicarle una ascensión a esta cumbre vamos a emplear dos días, y seguiremos distintas estrategias.
Diego y Fati llegarán al refugio de Morskie Oko haciendo un rodeo más largo con los esquís, yendo en busca de buenas bajadas con orientación sur. Mientras tanto, Vicky y yo accedemos al refugio por una pista directa para llegar más rápido con la intención de escalar una cascada de 140m localizada en el mismo macizo del Risy.

Tras la interminable pista por la que la mayoría de la gente sube en grandes carrozas tiradas de caballos, por fin llegamos al refugio. Donde descansamos un rato y aprovechamos para comer y beber algo. Intentamos hacernos con una habitación, pero esto es un refugio de pijos que más bien parece un restaurante de lujo, y hemos caído en unas fechas muy malas dado que es día de fiesta en Polonia. Sin saber cómo nos las arreglaremos, salimos a por nuestra cascada, ubicada a la derecha del estético pico granítico


Cuando vi la cascada me emocioné. Tenía muchas ganas de subir por ahí. Nos pusimos el material y comenzamos a picar hielo.

Resultó ser una coqueta cascada con reuniones equipadas y un par de pancitas verticales. En dos rapeles llegamos abajo y comenzamos el retorno.
Al llegar a la altura del lago, nos cruzamos con Diego y Fati, que bajaban en esquís. Comprobamos que todos estábamos bien y ellos continuaron hacia el refugio sin interrumpir su ritmo.
Más tarde ya estábamos todos juntos cenando. Y al terminar, una asociación benéfica que recaudaba fondos para los hospitales, se puso a subastar algunos objetos: calendarios, termos, prendas de montaña…
Por fin vimos un ambiente de cachondeo y risas ya casi en el último día. La personalidad predominante que habíamos conocido en Polonia era por lo general muy seria y rígida. Pero aquí reinaba un buen ambiente de carcajadas y diversión. Yo llegué a pujar: -¡Ten Zlotis!, grité. Puesto que estaban pujando en polaco, la puja ya iba en ese momento por 80 zlotis e hice el ridículo. A Vicky, Fati y Diego les entró una mezcla de ataque de risa y vergüenza, jajajajaja…. Lo que nos pudimos reír. Lo cierto es que llevábamos alguna cerveza encima.
De pronto sacaron unas manoplas que se parecían a las que se usan para sacar las bandejas del horno. Pero a Fati le gustaron y pujó por ellas. Se las estuvo peleando con otro chico hasta que salió victoriosa. El hombre de la organización se puso muy contento, y nos dio la opción de donar unos 100 zlotis a cambio de poder usar las dos camas que tenía sin ocupar en su habitación. Era un súper precio, y por supuesto que accedimos. Diego y yo dormimos en el suelo del pasillo, encima de unas mantas, pero al menos Vicky y Fati pudieron disfrutar de una buena cama.

*Día 14 de Enero del 2018:

No madrugamos demasiado y desayunamos con bastante calma. Diego y Fati salen un rato antes que nosotros, que nos demoramos más.
Hoy nos separan de la cumbre  unos 1100 m de desnivel positivo. La montaña parece una procesión. Está llena de gente subiendo y bajando. Claro, cae justo en un día de fiesta nacional este que hemos elegido para subir la montaña más popular. Lo que pasa es que no pudimos cuadrar esta ascensión para otro día.
Para esta montaña algo técnica, dejamos los esquís en el refugio.

Tras dejar atrás las dos lagunas, comienza una cuesta infinita que se va poniendo más empinada por momentos, hasta el punto de tener que sacar el piolet.
Pese a la muchísima gente que vemos, por lo general van bastante bien equipados, aunque a muchos de ellos les falta un poco de cultura y cívica de la montaña. Pues vemos a muchos de ellos bajar por la montaña deslizándose con el culo por encima de la huella echa de subida, por lo que la destrozaban enterita y había que abrirla nuevamente. Será que no hay montaña para bajar, menudos lerdos…
Tuve que cambiar un poco mi mentalidad para poder subir una montaña así, rodeado de tanta gente. De los que bajaban deslizándose sobre su culo, no vimos a ninguno emplear correctamente la técnica de ramasse, por lo que esta forma de bajar se convierte en algo muy arriesgado.
Nos cruzamos con Fati y Diego, que ellos ya habían hecho cumbre y nos animaba asegurando que quedaba poco.
Cuando llegamos a la pendiente final, el terreno fuertemente empinado se estrecha, y hay que ir con más cuidado.
Mientras Vicky y yo avanzábamos como podíamos sobre aquella nieve blanda, una persona apareció volando desde arriba. Daba vueltas a toda velocidad y nos pasó justo por la izquierda. Se nos encogía el pecho viendo como aquel hombre se acercaba a la muerte a toda velocidad. Vicky dejó de mirar. La canal tenía un cortado a su lado derecho durante muchos metros y por debajo había mucha gente. Nos encontrábamos en el escenario perfecto para presenciar una desgracia. Por suerte, el chico no embistió a nadie, y terminó parándose unos 400 metros más abajo. Menos mal que la nieve estaba blanda, de haber sido más temprano hubiera volado por el cortado que hay más abajo. Podemos ver como la gente le empieza a rodear y es atendido. No me extrañaría nada que se hubiese partido en 7 trozos. Horrible caída, pero con mucha suerte. Cambio inmediatamente mis bastones por un piolet.
Vicky y yo, con las pulsaciones alteradas continuamos subiendo. Presiento movimiento, y al mirar hacia arriba veo a otro chico que sale volando desde detrás de las rocas. Esta vez caída directo encima de nosotros. -¡¡Cuidado Vicky!! ¡¡vete a la derecha, rápido, rápido, rápido!!. Yo, debajo suya, me moví al unísono. Nos dio el tiempo justo para apartarnos. Este personaje consiguió controlarse y pudo parar bastante antes y con menos consecuencias. -¡Pero qué coño hacen!, ¡¿Son gilipollas o qué?!
 Cuando de repente no doy fe a lo que veo. Otro imbécil bajaba deslizándose sobre el culo. Me di cuenta que lo que pasaba era que estos tres bajaban haciendo lo mismo, y como no podía ser de otra forma en este tramo tan empinado, se les clavaba los crampones, y al estar de cara al vacío, salían despedidos dando volteretas descontroladas y cogiendo una velocidad difícil de frenar.
Vicky y yo empezamos a despotricar. ¡Ten cuidado subnormal, que vas a matar a alguien!, se acaban de caer dos personas.
Aquel idiota respondió riéndose que eran sus amigos quienes se habían caído. Vicky y yo no dábamos crédito. Nos dimos cuenta de la falta de consciencia que dominaba el ambiente. Estos idiotas carecen de sentido común, no ven el peligro. No le permitimos seguir deslizándose por encima de nosotros bajo riesgo de arrancarle los ojos. Saltó nuestra furia. Pero es que lo que estábamos viviendo era surrealista. No solo se jugaban su vida, sino que también la nuestra y la de la gente que venía por debajo.
Intentamos no entretenernos mucho porque ya nos queríamos ir de allí. Por fin llegamos a la cumbre, hermosa por cierto, pero algo estropeada por aquella masificación. 

Quedó una actividad de sabor agridulce para nuestro último día en Polonia, aunque la verdad es que no nos podíamos quejar de lo bien que se nos había dado el viaje. Tanto por la suerte que habíamos tenido con la meteorología como por lo bien que nos había fluido todo y lo genial que nos lo pasamos.
Si me tengo que quedar con Algo de Los Tatras, es que salvo en alguna excepción, son unas montañas humildes y bajitas, por lo que quedan a la sobra de otras cordilleras como Alpes, y se puede venir aquí a disfrutar de la tranquilidad y poca masificación en tu actividad de montaña.
Gracias equipazo, porque lo pusisteis todo muy fácil. Ha sido un enorme placer, y sin lugar a dudas repetiría.



miércoles, 22 de noviembre de 2017

Campeones de España Rallyes 12 horas de escalada 2017

Crónica de la última prueba de 2017  (5ª primera posición este año, 9ª consecutiva en total)

Rally El Peñón de Ifach:

*28 de Octubre del 2017:

En el cielo reina la oscuridad sobre las frontales de los participantes. Se inicia el sorteo, y Rafa y yo tenemos la suerte de escuchar el número 3 cuando cogen el segundo papelito. Podemos elegir nuestra vía y estar tranquilos.
Se da inicio a la salida, y una estampida de escaladores llenos de todo el ansia que se pueda tener a las 7:30 de la mañana, sale corriendo a por la vía elegida. Rafa y yo adelantamos hasta el último de estos, y en menos de 10 minutos ya estamos escalando la Virginia Díez lo más rápido que podemos.
Casi sin llegar a apagar el frontal conquistamos la cumbre antes de que lo haga el sol. Hemos tardado menos de 50 minutos desde la salida, allí abajo en el helipuerto.
Nos encontramos con el ánimo por las nubes, y este tiempo logrado en la primera vía recarga nuestro espíritu de fuerza y optimismo.
El año anterior conseguimos escalar 7 vías, algo que parecía imposible. Y este año no podíamos hacer menos, de modo que seguimos escogiendo las rutas más fáciles que veíamos libres de escaladores.
Tras la Virginia Díez le siguieron: Pilar López de Sancho, Polvos mágicos, Mare Nostrum, El Navegante…
El sol era predominantemente aterrador, mezclado con una humedad que a ratos convertía la escalada en una lucha contra la deshidratación y el dolor de cabeza. En la enjabonada bajada del Peñón corríamos como su no hubiese un mañana, exigiéndonos la máxima habilidad y concentración para recorrer en 15 minutos lo que muchos turistas hacen a gatas en más de una hora.
Las fuerzas mermaban. La fluidez se iba espesando. Desde el avituallamiento observamos la pared. Nos tomamos algo de naranja, un plátano, medio litro de agua y a por otra.
Ilusos de nosotros, creímos que no tendríamos una competencia problemática en este rally. Estábamos equivocados. El mítico escalador Roy de Valera y su compañero se lo tomaron en serio y pisaban muy fuerte. En las últimas horas nos debatíamos el primer puesto en un tira y afloja muy reñido.
Estos optaron por hacer menos vías pero de una dureza mucho mayor.
Nosotros nos metimos a vista en la vía Same porque era la única que vimos sin atascos, seguimos por la Costa Blanca, e hicimos cumbre a escasa hora y diez minutos de terminar la prueba. Bajamos volando como el viento, al límite de nuestra energía. Unos compañeros del equipo andaluz que bajaban andando tras su última cima, nos animaron incrédulos de lo que pretendíamos. Se nos pusieron los pelos de punta de la emoción. Si no conseguíamos la octava vía, que no fuese porque no lo hayamos intentado. 
Nuestro mundo se había reducido a un reto personal, algo que también supondría un record en los 17 años de historia de rallyes del Peñón. Cuando llegamos a Potencia peluquera, ya estaba ocupada. Sin más espera les dimos ánimos a los compañeros que la escalaban y continuamos corriendo en busca de una vía.
Al borde de la asfixia entramos en Valencianos. Rafa se da los 60 primeros metros en menos de 5 minutos. Yo no puedo subir todo lo rápido que me pide el cuerpo porque la cuerda avanza sin energía. Rafa me grita que no le quedan fuerzas para recoger la cuerda mientras tira de ella lo más rápido que puede. Sabemos que vamos perdiendo por pocos puntos y que sin esta última vía no lograremos la primera posición.
Llego a su altura y le adelanto mareado. Me encuentro un poco desorientado mientras avanzo por la pulida pared de la vía más clásica de Peñón. Me topo con un par de cordadas en la reunión: Rafa se lo puede tomar con más calma porque nos están atascando. Pero por el megáfono escuchamos como Roy y Javi también entran en nuestra vía metiéndonos miedo. La reunión tarda poco en desatascarse y podemos llegar al hombro del peñón, hacer un último largo asegurado y correr hasta la cumbre.
La euforia invade nuestro cuerpo, nos llenamos de esa sensación a la que tan adictos somos. La sensación de haberlo dado todo, de habernos superado, de lograr lo imposible y de compartir nuestra amistad de esta magnífica forma.
El año pasado llegamos a la séptima cumbre pelados de tiempo. Pero esta vez llegamos con la tranquilidad de 10 minutos extra en el reloj. A nuestros compañeros no les da tiempo a terminar la vía.
Definitivamente hemos ganado (8 vías y 1.990 metros escalados) “los mismos metros que logramos con nuestro primer rally en la Cabrera el año pasado”.
Cerramos la liga con las 5 pruebas ganadas (1ª CABRERA, 2ª CHORRO, 3ª RIGLOS, 4ª LEIVA Y 5ª PEÑÓN).
La experiencia en los rallyes 12 horas de escalada en esta temporada de 2017 ha sido fantástica y en ocasiones hemos llegado a rozar el límite de nuestras capacidades, un límite cuyo techo estuvo más bajo en 2016. Hemos tenido la oportunidad de conocer gente estupenda con la que compartir un trocito de nuestra historia, haciendo lo que más nos gusta en nuestro mundo de cuento. Ha sido un placer participar en la liga con todo lo que ello implica, y damos las gracias a todos aquellos que hacen que esto sea posible
Rafael Gómez y Javier Guzmán Campeones de España en los Rallyes 12 horas de escalada 2017
yenda